17/4/11

10 de diciembre Día Internacional de los Derechos Humanos

El Secretario General de la ONU

Discurso pronunciado en ocasión del Día Internacional de los Derechos Humanos
Nueva York, 8 de diciembre de 2006

Queridos amigos:

Muchas gracias a todos por estar aquí. No puedo pedir, en este último Día Internacional de los Derechos Humanos durante mi mandato, mejor compañía que este grupo de valientes defensores de los derechos humanos de todo el mundo.

No necesito decirles, a ustedes en particular, que las Naciones Unidas tienen un interés y una responsabilidad muy especiales en la promoción del respeto de los derechos humanos en todo el mundo. Lamentablemente, tampoco necesito decirles que no han estado muchas veces a la altura de esa responsabilidad. Hace diez años, muchos de ustedes estaban a punto de perder por completo toda esperanza de que una organización integrada por gobiernos, muchos de ellos mismos responsables de graves violaciones de los derechos humanos, pueda llegar alguna vez a actuar como defensora eficaz de los derechos humanos.

Una de mis prioridades como Secretario General ha sido tratar de reavivar esa esperanza haciendo de los derechos humanos un elemento central de toda la labor de las Naciones Unidas. Sin embargo, no sé cuánto éxito he tenido ni cuánto más cerca estamos de ajustar la realidad de las Naciones Unidas a mi visión de los derechos humanos como su “tercer pilar”, a la par del desarrollo y de la paz y la seguridad.

El desarrollo, la seguridad y los derechos humanos están unidos; no es posible lograr un verdadero adelanto en ninguno de esos tres aspectos sin los otros dos. La verdad es que quienes defienden vigorosamente los derechos humanos pero no hacen nada con respecto a la seguridad y el desarrollo -y esto incluye la necesidad desesperada de luchar contra la pobreza extrema- menoscaban su credibilidad y perjudican su causa. La pobreza, en particular, sigue siendo a la vez fuente y consecuencia de las violaciones de los derechos humanos. Si realmente queremos acabar con la miseria, debemos demostrar también que defendemos la dignidad humana; y no será posible tampoco defenderla sin poner fin a la miseria.

Me pregunto si tienen ahora más confianza de la que tenían hace diez años en que una organización intergubernamental sea realmente capaz de cumplir esta tarea. Me temo que la repuesta será negativa, y que los primeros pasos del Consejo de Derechos Humanos, que hemos luchado tanto por establecer, no hayan sido muy alentadores. Sugiero por eso que esta mañana tratemos de pensar juntos qué es lo que realmente se necesita.

En primer lugar, debemos dar verdadero significado al principio de la “responsabilidad de proteger“.

Como ustedes saben, en la Cumbre Mundial celebrada el año pasado se aprobó formalmente esa doctrina trascendental, que significa, básicamente, que el respeto de la soberanía nacional ya no puede utilizarse como excusa para la inacción ante el genocidio, los crímenes de guerra, la depuración étnica y los crímenes de lesa humanidad. Sin embargo, un año más tarde, a juzgar por lo que está ocurriendo en Darfur, nuestra actuación no ha mejorado mucho desde los desastres de Bosnia y de Rwanda. Sesenta años después de la liberación de los campos de exterminio nazis y 30 años después de los de Camboya, las palabras “nunca más” son palabras vanas.

La tragedia de Darfur dura ya más de tres años, y seguimos recibiendo informes de la destrucción de centenares de aldeas y del tratamiento brutal de civiles incluso en países vecinos. ¿Cómo puede una comunidad internacional que dice que respeta los derechos humanos permitir que continúe este horror?

Son muchos los culpables. La culpa puede repartirse entre los que valoran conceptos abstractos de soberanía más que las vidas de seres humanos; los que, por un reflejo de solidaridad, se ponen de parte de los gobiernos y no de los pueblos; y los que temen que las medidas para poner fin a las matanzas pongan en peligro sus intereses comerciales.

La verdad es que ninguno de estos argumentos llega a ser siquiera una excusa, y mucho menos una justificación, de la vergonzosa pasividad de la mayoría de los gobiernos. No hemos logrado aún movilizar el sentido de urgencia colectivo que requiere esta cuestión.

Algunos gobiernos han tratado de obtener apoyo en la parte sur del mundo caricaturizando la responsabilidad de proteger como una conspiración de las potencias imperialistas para retomar la soberanía que han ganado con su esfuerzo los antiguos pueblos coloniales. Esto es totalmente falso.

Tenemos que esforzarnos más. Tenemos que establecer la responsabilidad de proteger como norma internacional poderosa que no solamente se cita sino que se pone en práctica dondequiera y en todo momento.

Por sobre todo, no debemos esperar a que haya realmente un genocidio para actuar, porque entonces suele ser ya demasiado tarde para tomar medidas efectivas. Hace dos años anuncié un plan de acción para la prevención del genocidio y nombré un Asesor Especial para que me ayudara a aplicarlo. Aunque su labor ha sido extremadamente valiosa, aún queda mucho más por hacer. Espero que mi sucesor haga suya esta causa y que obtenga para ello el apoyo de los Estados Miembros.

En segundo lugar, debemos poner fin a la impunidad.

Hemos hecho progresos en cuanto a hacer responsables a algunas personas de los crímenes más graves cometidos en el mundo. El establecimiento de la Corte Internacional de Justicia, la labor de los tribunales de las Naciones Unidas para Yugoslavia y para Rwanda, los tribunales híbridos de Sierra Leona y de Camboya, y las distintas comisiones de expertos y de investigación han proclamado la voluntad de la comunidad internacional de que esos crímenes no queden sin castigo.

Y sin embargo, siguen sin castigo. Mladic y Karadzic, y los dirigentes del Ejército de Resistencia del Señor, para nombrar solamente unos pocos, siguen en libertad. Si no se lleva ante la justicia a esos criminales de guerra, no será posible disuadir a otros que podrían querer emularlos.

Algunos dicen que a veces es necesario sacrificar la justicia en aras de la paz. Lo dudo mucho. Hemos visto en Sierra Leona y en los Balcanes que, por el contrario, la justicia es un componente fundamental de la paz. Lo cierto es que la justicia ha sostenido muchas veces una paz duradera al restar legitimidad y forzar a la clandestinidad a las personas que plantean los peligros más graves para la paz. Por esta razón, no debe haber nunca amnistía para el genocidio, los crímenes de lesa humanidad y las violaciones masivas de los derechos humanos internacionales, porque ello no haría más que alentar a los asesinos de masas de hoy y a los posibles asesinos de masas de mañana a continuar su execrable conducta.

En tercer lugar, necesitamos una estrategia antiterrorista que no se limite a defender en teoría los derechos humanos, y que en cambio se base en esos derechos.

Todos los Estados convinieron el año pasado en que “el terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, independientemente de quién lo cometa y de dónde y con qué propósito” es “una de las amenazas más graves para la paz y la seguridad internacionales”. Tenían razón. El terrorismo es en sí mismo una violación de los derechos humanos más básicos, empezando por el derecho a la vida.

Pero los Estados no pueden cumplir esa obligación si ellos mismos violan los derechos humanos. No podrían entonces erigirse en defensores de esos derechos y caerían en cambio en la trampa de actuar de la misma manera que los terroristas. Por esa razón, no puede haber cárceles secretas en nuestra lucha contra el terrorismo, y todos los sitios en que hay terroristas detenidos deben estar abiertos a la inspección del Comité Internacional de la Cruz Roja. Los principales promotores de los derechos humanos debilitan su propia influencia cuando no respetan ellos mismos sus principios.

Debemos luchar contra el terrorismo de conformidad con las normas del derecho internacional, de las que prohíben la tortura y el trato inhumano y de las que dan a todos los detenidos contra su voluntad el derecho a ser debidamente enjuiciados ante un tribunal. Cuado adoptamos la política de hacer excepciones a esas normas o de excusar su infracción, por pequeña que sea, corremos un gravísimo peligro, porque no es posible detenerse a mitad de camino. Las normas deben respetarse en su integridad.

En cuarto lugar, no podemos conformarnos con nobles declaraciones de principio. Debemos esforzarnos por hacer que los derechos humanos sean una realidad en cada país.

Por supuesto, la protección y la promoción de los derechos humanos es en primer lugar y por sobre todo responsabilidad de cada nación. Todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas pueden basarse en su propia historia para elaborar sus propias formas de proteger derechos que son universales. Pero muchos Estados necesitan ayuda para hacerlo, y las Naciones Unidas tiene que desempeñar a este respecto un papel fundamental.

En los últimos diez años, las Naciones Unidas han ampliado rápidamente su capacidad operacional para el mantenimiento de la paz, el desarrollo y la ayuda humanitaria. Ahora es preciso que nuestra capacidad de proteger y promover los derechos humanos se ponga al mismo nivel.

Los dirigentes de todo el mundo reconocieron esto el año pasado en la Cumbre. Acordaron duplicar el presupuesto de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en los próximos cinco años, y como resultado, la Oficina se está ampliando rápidamente. Está ayudando a los Estados a fortalecer su capacidad prestándoles asistencia técnica cuando la necesitan y señalando las situaciones urgentes a la atención de la comunidad internacional. En algunos países, como Colombia y Nepal, sus misiones de vigilancia contribuyen de manera importante a la solución de los conflictos.

Pero la capacidad de la Oficina está muy lejos de satisfacer las necesidades existentes. Espero que la calidad de su labor impulse a los Estados Miembros a autorizar más aumentos en los próximos años.

Mientras tanto, debemos hacer realidad la promesa del Consejo de Derechos Humanos, que es evidente que no ha justificado hasta el momento todas las esperanzas que muchos hemos puesto en él.

Es sin duda alentador que el Consejo haya decidido ahora celebrar extraordinario sobre Darfur la semana próxima. Tengo todavía la esperanza de que encuentre una forma efectiva de hacer frente a esta cuestión candente.

Sin embargo, me preocupa su concentración desproporcionada en las violaciones cometidas por Israel. No se trata, de ninguna manera, de eximir de culpa a Israel. Pero el Consejo debe prestar la misma atención a las violaciones graves cometidas por otros Estados.

Me preocupan también los esfuerzos de algunos miembros del Consejo por debilitar o eliminar el sistema de procedimientos especiales, a saber, los mecanismos independientes para comunicar violaciones de tipos especiales o en determinados países.

Los procedimientos especiales son el elemento más significativo del sistema. Junto con la Alta Comisionada y los funcionarios a su cargo proporcionan los conocimientos especializados y los criterios esenciales para la protección efectiva de los derechos humanos. Nunca deben politizarse ni someterse al control gubernamental.

En cambio, es preciso ampliar el programa del Consejo para reflejar las infracciones reales que se cometen en todas partes del mundo. Esto significa que los exámenes periódicos de la situación de los derechos humanos en todos los países, que el Consejo establecerá en el curso del año próximo, deben ir más allá de la labor que ya llevan a cabo los órganos creados en virtud de tratados.

Evidentemente, el examen universal no puede sustituir el examen de las situaciones específicas de los países. Muchos países seguirán necesitando asistencia técnica o mecanismos de vigilancia in situ, o ambas cosas, y algunos seguirán mereciendo nuestra condena. Las violaciones de los derechos humanos no se cometen en abstracto; las cometen personas reales contra víctimas reales en países específicos.

El mundo necesita un órgano intergubernamental que defienda los derechos humanos, y un órgano intergubernamental eficaz. Esto sólo podrá lograrse mediante una participación más amplia al más alto nivel. Todos los Estados que creen verdaderamente en los derechos humanos, en todas partes del mundo, deben trabajar juntos para trascender sus intereses estrechos y hacer que el Consejo de Derechos Humanos esté a la altura de su promesa. Esta es una oportunidad histórica, y la historia no será benévola con nosotros si no la aprovechamos.

La verdad es que no basta simplemente con sostener los principios correctos y decir lo que pensamos que se debe hacer. Tenemos que preguntarnos también quién va a asegurarse de que se haga. A quién podremos recurrir para obtener apoyo y quién insistirá en que se cumplan esos principios.

En primer lugar, confío en que África tome la iniciativa.

Los numerosos conflictos de África están casi invariablemente acompañados por violaciones masivas de los derechos humanos. Si África no defiende con todo su empeño la inviolabilidad de los derechos humanos, su lucha por la seguridad y el desarrollo no tendrá éxito.

Como dije cuando me dirigí por primera vez a los Jefes de Estado africanos en Harare en 1997, cuando los derechos humanos se consideran una imposición del mundo occidental industrializado, o un lujo de los países ricos para el que África no está lista, se atenta contra la dignidad humana a que aspira todo africano. Los derechos humanos son también, por definición, derechos africanos. La primera prioridad de los gobiernos africanos debe ser garantizar que los africanos disfruten de esos derechos.

Los héroes sudafricanos como Nelson Mandela y Desmond Tutu, han mostrado el camino. La Unión Africana ha sido la pionera entre las organizaciones internacionales en lo que respecta a la responsabilidad de proteger al proclamar en su Acta Constitutiva el derecho de la Unión de intervenir en un Estado miembro en el caso de circunstancias graves, como crímenes de guerra, el genocidio y los crímenes de lesa humanidad. La Unión ha tratado también, con más empeño que nadie, de actuar en Darfur sobre la base de esta doctrina y de llevar a la justicia al ex dictador del Chad. Hissène Habré.

Aunque esto es alentador, aún queda mucho por hacer. En la práctica, muchos países africanos se resisten todavía a asumir la responsabilidad de proteger. Hay muchos, incluso entre los más democráticos, que no están todavía dispuestos a desempeñar el papel que les corresponde en el Consejo de Derechos Humanos pronunciándose imparcialmente contra todos los abusos. Esos gobiernos pueden y deben hacer más.

En segundo lugar, confío en el poder cada vez mayor de las mujeres, y esto significa que debemos dar prioridad a los derechos de las mujeres.

La igualdad de derechos entre hombres y mujeres prometida en la Carta de las Naciones Unidas hace 61 años dista todavía mucho de ser realidad. Las Naciones Unidas pueden y deben asumir una función más importante en la defensa y la promoción de la mujer y para hacerlo será preciso fortalecer su participación en el sistema de las Naciones Unidas. Insto firmemente a los Estados Miembros a que ésta sea para ellos una prioridad real.

En tercer lugar, confío en la sociedad civil, es decir en todos ustedes.

Necesitamos personas dedicadas y defensores dinámicos de los derechos humanos que se aseguren de que los gobiernos cumplan sus responsabilidades. El desempeño de los Estados debe juzgarse sobre la base de sus compromisos y los Estados deben ser responsables ante su propio pueblo y ante sus homólogos en la comunidad internacional. Debemos agradecer por eso la explosión de organizaciones no gubernamentales defensoras de los derechos humanos que han surgido en los últimos años. Se calcula que hay actualmente 26.000 en todo el mundo, especializadas en cuestiones que van del tráfico a la tortura, del VIH/SIDA a los derechos de los niños y de los migrantes.

La comunidad es el colaborador esencial de las Naciones Unidas y de sus Estados Miembros en la lucha por los derechos humanos. Sin la información que ustedes obtienen, los órganos creados en virtud de tratados serían impotentes. Si ustedes no los ponen de relieve, los abusos pasarán desapercibidos. A cambio de esto, nosotros debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para protegerles del acoso, la intimidación y las represalias, de manera que puedan ustedes llevar a cabo su tarea vital.

Queridos amigos:

Durante todo mi mandato, mi principal preocupación ha sido hacer de las Naciones Unidas una organización al servicio de las personas y que traten a todos como personas, es decir, como seres humanos individuales y no como abstracciones o meros componentes de un Estado.

Soy consciente, por supuesto, de que las personas no existen en el vacío. El hombre es un animal político y social, y los hombres y mujeres individuales definen su identidad por su pertenencia a grupos. Por esa razón, los derechos humanos deben incluir siempre el derecho a la expresión colectiva, que es especialmente importante para las minorías.

Pero no es posible reducir la identidad de una persona a su pertenencia a un grupo, ya sea éste étnico, nacional, religioso o de cualquier otra clase. Cada uno de nosotros se define por una combinación única de características que constituyen nuestra personalidad, y son los derechos de esa persona individual los que deben preservarse y respetarse.

La tarea de asegurar que sea así constituye el elemento central de la misión de las Naciones Unidas, y de todas las tareas que tenemos ante nosotros, esta es la que menos se puede dejar, sin consecuencias negativas, en manos de los gobiernos, o de una organización puramente intergubernamental. En esta tarea, más que en ninguna otra, las Naciones Unidas necesitan espíritus libres como ustedes para llenar el vacío de liderazgo y asegurar que los dirigentes de todo el mundo y las Naciones Unidas asuman la responsabilidad que les corresponde.

Así pues, no estoy utilizando simplemente frases hechas cuando les digo, queridos amigos, que dejo en manos de ustedes la labor futura de las Naciones Unidas en el campo de los derechos humanos.

Muchas gracias

Sindicatos dicen que actuar y combatir la violencia contra las mujeres “forma parte de nuestro compromiso social”

Los sindicatos UGT y CCOO en la Región de Murcia, ante la conmemoración de un nuevo 25 de Noviembre, día internacional para la eliminación de la violencia contra la mujer, manifiestan su “más contundente denuncia y repulsa contra todo tipo de violencia machista que se sigue ejerciendo contra las mujeres; siendo la manifestación más brutal de la discriminación existente entre hombres y mujeres en nuestra sociedades, y una de las más despiadadas violaciones de los derechos humanos”.
Por ello, consideran “imprescindible” que “reforcemos nuestro compromiso, y de manera contundente,  desde todos los ámbitos sociales, individuales o institucionales para combatir más eficazmente este fenómeno”. Reflexionando, continúan, “más allá de lo hecho y trabajando para romper con el modelo y sistema que lo sustenta basado en la desigualdad y las relaciones de poder entre hombres y mujeres”.
Aunque valoran positivamente los esfuerzos realizados por el Gobierno español para luchar contra la violencia de género, y aunque reconocen que la Ley ha supuesto un salto cualitativo para combatir esta violencia, también reconocen “que ha de ser aplicada como la mayor eficacia posible”, eliminando los distintos obstáculos que le restan su eficacia”.
Pero también es preciso señalar que, abordar el fenómeno de la violencia, “va más allá de la propia norma, pues lo que precisamos son cambios profundos en valores y comportamientos culturales patriarcales fuertemente arraigados”.
De ahí que, y por su complejidad, señalan, “lo que necesitamos es actuar en escenarios sociales más amplios que los propiamente legales; donde se promueva una sociedad  desde una perspectiva igualitaria y democrática, en el respeto profundo de los derechos y libertades fundamentales”.
Por ello, consideran que es “imprescindible y necesario” continuar avanzando en una completa y eficaz aplicación de la norma en cada uno de los mecanismos que ésta pone en marcha, trazando objetivos claros para lograrlo.
Y en ese sentido, UGT y CCOO reiteran la importancia de la LO 1/2004 para las trabajadoras víctimas de violencia de género, en relación al reconocimiento de derechos laborales y de seguridad social, la aprobación de medidas para el fomento de empleo, así como los recursos sociales y económicos establecidos.
Pero consideran necesario una mayor difusión de estos derechos y medidas, ya que, concluyen, “los datos del impacto de la Ley en el ámbito laboral, muestran una escasa incidencia tanto en el ámbito de la promoción de empleo como en el ejercicio de determinados derechos laborales, y garantizar plenamente su uso por parte de las trabajadoras víctimas de violencia”.
El compromiso sindical y la negociación colectiva
Nuestro compromiso ha de estar encaminado a promover la colaboración con el conjunto de las administraciones públicas y distintos actores sociales implicados, entendiendo que la violencia de género es un problema social ante el que debemos tomar parte activa.
Hemos de reforzar la difusión de  medidas y derechos en materia de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres y contra la violencia de género, mediante la formación y sensibilización a negociadores de convenios colectivos, responsables sindicales y trabajadoras y trabajadores en su conjunto para asegurar la garantía, y posible mejora mediante la negociación colectiva, de los derechos laborales y sociales legalmente reconocidos a las trabajadoras víctimas de violencia de género por la  Ley.
Es nuestra responsabilidad contribuir a la eliminación de la violencia de género en los lugares de trabajo; haciendo efectivos los derechos recogidos en la Ley orgánica 3/2007 para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, en relación al establecimiento de Acuerdos y Procedimientos que las empresas deberán negociar con la representación legal de trabajadores.
Y sin duda, hemos de Impulsar el desarrollo de políticas de igualdad que favorezcan los necesarios cambios educativos en valores y actitudes sociales que contribuyan a una mayor sensibilización y actuación para avanzar en el tratamiento, prevención y erradicación de todas las formas de violencia contra las mujeres, entre ellas, el acoso sexual y el acoso por razón de sexo en el ámbito laboral.
Porque estamos convencidos que la educación constituye un elemento fundamental para su prevención y para el desarrollo de actitudes y valores de igualdad entre mujeres y hombres; potenciando la formación de profesorado en coeducación y garantizando el desarrollo de medidas educativas destinadas a prevenir toda forma de violencia hacia las mujeres.
Sin olvidar nuestro compromiso para contribuir con el objetivo para la erradicación la violencia contra las mujeres en 2015, dentro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Asimismo CCOO y UGT denunciamos los integrismos religiosos o culturales que toleran o justifican la violencia de género, por lo que instamos a las autoridades y organismos responsables a combatir la violencia contra las mujeres, derogando leyes que vulneran los derechos humanos, actuando contra la feminización de la pobreza y todo tipo de exclusión social o de explotación sexual.
Una sociedad ciega y sorda ante la gravedad del problema, es una sociedad condenada  a perder y sufrir, Por ello, UGT y CCOO hacemos un llamamiento a la participación  en las distintas movilizaciones convocadas este día para manifestar nuestro compromiso con la denuncia y erradicación de la violencia contra las mujeres.

24 de noviembre de 2010
Para cualquier consulta no duden en contactar con la Secretaria de Políticas de Igualdad e Integración de UGT Región de Murcia, María Dolores Abellán, en el teléfono 676 395 857 o con la Secretaria de Mujer y Afiliación de CCOO Región de Murcia, Asunción Capel Lova, 680 77 82 29.
Fuente: Europapress.es ©2010 Violencia Laboral

Incrementa violencia contra mujeres

El presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, Luis González Plascencia,  indicó que la ciudad de México ocupa el primer lugar en el país en el rubro de la violencia comunitaria contra las mujeres.
Destacó que según datos del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) en el Distrito Federal, éste ocupa el primer lugar en el rubro de violencia comunitaria “lo que da cuenta de la manera en que continúan insertos una serie de códigos en la relación existente entre hombres y mujeres y que se expresan en la vida cotidiana”.
Luego de la ceremonia de conmemoración del “Día Internacional de la No Violencia contra las Mujeres”, el Ombudsman capitalino subrayó que esas expresiones se convierten en vejaciones y violaciones de distinto nivel, algunas más notorias que otras, pero están ahí.
En el caso de la ciudad de México indicó que persisten retos en cuanto a los derechos de las mujeres, por lo que no se debe ser triunfalista a pesar del avance que se tiene en la ciudad en ese tema.
Refirió que en el Distrito Federal existen pendientes respecto a ese asunto aunque en términos formales se han tenido avances muy importantes en materia legislativa, así como en el derecho de las féminas de decidir sobre sus propios cuerpos.
El presidente de la CDHDF destacó que el organismo a su cargo también recibe muchas quejas de casos relacionados con agresión laboral con un fuerte componente de violencia institucional.
Dijo que para trabajar en pro de los derechos de las mujeres las estrategias deben ir en varios niveles, entre ellas normas legales, pero lo más importante es generar un cambio de actitud que permita que se den con más respeto las relaciones cotidianas entre hombres y mujeres.
Fuente: Pulso Político Online / Notimex  ©2010 Violencia Laboral

ONU alerta aumento de pornografía infantil

La relatora especial de la ONU sobre la venta, prostitución y pornografía infantil, Najat M’jid, denunció un incremento de estos delitos en todo el mundo debido al aumento de los flujos migratorios que sitúan a los menores en situación de desamparo o vulnerabilidad.

En el discurso inaugural de la Conferencia Internacional sobre Movimientos Migratorios Infantiles que se celebra hoy en Barcelona, Najat M’jid añadió que la respuestas que los gobiernos están dando este fenómeno son “fragmentarias e ineficaces” .
La relatora anunció que el próximo 13 de octubre presentará ante la ONU el informe que ha elaborado a partir de los abusos que ha podido constatar y las respuestas que están dando los gobiernos.
M’jid subrayó que pedirá “soluciones duraderas y viables”, porque “no hay dispositivos de acompañamiento y protección eficaces”.
Explicó que la globalización ha acelerado los movimientos migratorios y los niños “están en movimiento” de la misma manera que lo están los adultos.
Estos movimientos pueden ser de muchos tipos: adolescentes que emigran solos, menores que viajan del campo a la ciudad o de un país a otro acompañando a sus padres o niños desplazados por las necesidades o por los conflictos.
“Pero también hay que tener en cuenta a los menores que se fugan, los que son abandonados y los que son dejados al cuidado de otras personas”, a consecuencia de las dificultades que encuentran sus padres durante el proceso migratorio, refirió M’jid.
“Todos estos menores, aseveró, son especialmente vulnerables a la trata de niños, a la venta de órganos, a las adopciones ilegales, a la pornografía infantil, a la prostitución, a la explotación laboral y a los abusos en general”.
“Se desconoce la magnitud real, pero hay millones de niños en los desplazamientos que se producen entre países y dentro del país”, añadió.
M’jid pidió los gobiernos de los países de acogida de inmigrantes que garanticen el acceso de los menores a los servicios sociales e hizo un llamamiento a la colaboración “entre los países del Norte y del Sur”.
Advirtió que “se habla mucho del retorno concertado, pero sin oportunidades duraderas en el país de origen no tendrá éxito”.
Al respecto, la directora de Save The Children en Suecia, Elisabeth Dahin, aludió a su país, en el que “hay 3 mil niños que han emigrado sin referentes adultos” y a los que “el Gobierno sueco no da una respuesta adecuada”.
El miembro de la directiva del Movimiento Mundial en Favor de la Infancia, Denis Caillaux, aseguró que “los niños están en movimiento pero son invisibles” , porque los gobiernos no abordan el problema como tal y las políticas que aplican resultan “incoherentes”.
Caillaux recordó que los niños emigrantes son ante todo menores, cuyo bienestar es un principio fundamental, por lo que “al llegar a su destino los niños y niñas desplazados deben gozar de los mismos derechos que los autóctonos”.
“Un menor nunca debería terminar detenido o en una situación equiparable por el mero hecho de ser un inmigrante” , según las recomendaciones a los gobiernos elaboradas por Save The Children.

Fuente: http://www.eluniversal.com.mx © 2010 Violencia Laboral

ONU investigará abuso infantil en EU

La relatora especial de Naciones Unidas (ONU) , Najat Maalla M’jid, investigará a partir de hoy y hasta el próximo 27 de octubre la situación sobre la venta de niños, la pornografía y prostitución infantil en Estados Unidos.

Maalla M’jid informó este martes en un comunicado en Ginebra que recopilará información de primera mano sobre las principales cuestiones relacionadas a la venta de niños, comercio sexual y explotación infantil así como del sistema de protección a la infancia en general.
La relatora especial de la ONU viajará a Nueva York, Washington, Los Ángeles, Las Vegas, Nueva Orleáns y Atlanta en donde visitará centros de atención a víctimas de explotación y abuso.
Maalla M’jid agregó que se reunirá con miembros del gobierno a nivel federal y estatal y con representantes de la sociedad civil.
El mandato de Maalla M’jid incluye, entre otras cosas, analizar las causas profundas de la venta de niños, prostitución y pornografía infantil, así como identificar nuevos patrones y promover estrategias para prevenir y combatir este tipo de abusos contra menores.
La experta también asesora a los gobiernos, a organismos de la ONU y Organizaciones No Gubernamentales (ONG) en la promoción y protección de los derechos humanos de las víctimas reales o potenciales de venta, prostitución y pornografía.
De igual forma la experta ofrece su ayuda sobre aspectos relacionados con la rehabilitación de los niños víctimas de explotación sexual.
El reporte de la relatora especial sobre su visita a Estados Unidos será presentado en la próxima sesión del Consejo de Derechos Humanos en Ginebra.

Fuente: http://www.eluniversal.com.mx © 2010 Violencia Laboral

Susana Treviño

Susana Treviño

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Es un Estudio Jurídico especializado en problemas de Violencia Laboral (mobbing, acoso psicológico, acoso sexual) que busca informar, prevenir y promover acciones para la resolución de conflictos, proteger el derecho a la dignidad, a la intimidad y al trabajo, realizar programas de sensibilización a empresarios, mediadores jurídicos y a la sociedad en general sobre estos temas y sus consecuencias. También consultoría de prevención y planes de formación para mejorar las relaciones laborales.- Se ofrecen los conocimientos psicológicos y jurídicos, y la experiencia de más de 8 años a victimas y empresarios. Esta pagina le informara sobre las normas legales para reparar el daño causado por los poderes públicos o privados.- Solicite asesoramiento en el Telefax: +54 (341) 435-7002, o bien vía correo electrónico a infoviolencialaboral@gmail.com Titular: Susana Treviño Ghioldi (Abogada)
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